LAS JANAS EN EL CAMINO DE SAN SALVADOR

Las janas son unos de los personajes más conocidos de la mitología leonesa, existen muchos parajes en nuestra provincia que llevan este nombre. En Carbajal de la Legua, muy próximo al Camino de San Salvador, se encuentra una zona que se denomina “Las Janas“, lugar situado entre el pueblo desaparecido de Valle y el monasterio de Santo Tirso.

Esta especie de ninfas suelen habitar en los bosques y en cuevas donde nacen los manantiales y en las orillas de los ríos. Forman parte del culto a las aguas, fuentes, ríos, cuevas. Se las describe como mujeres pequeñas con gran belleza y poder de seducción, tienen un mirar fascinante, que el hombre que las ve jamás las podrá olvidar. Emplean cantos para atraer a los humanos. Se las suele representar cubiertas por un fino velo de seda que deja partes de su cuerpo expuestas, viéndose su piel . Poseen largos cabellos rubios y los utensilios que utilizan (ruecas, usos, peines) son de oro. La leyenda cuenta que están rodeadas de gallinas, polluelos y huevos de oro. Existe un cantar de una localidad asturiana (Albandi) relacionado con este tema:

” To madre te espera,

to padre te llama;

los neños tan solos,

y tú con la Xana”.

Suele decirse que están emparentadas con las ninfas griegas y a pesar de que poseen una larga longevidad, son mortales. Unas veces viven solas y otras rodeadas de otras janas o con sus hijos. Entre sus ocupaciones principales están: peinar sus largos cabellos con peines de oro, hacer la colada a la luz de la luna y divertirse cantando y bailando. Si algún pastor o persona que pasa cerca de ellas les hace un favor, en prueba de agradecimiento les regalan ovillos de oro y alhajas. Cuenta la leyenda que una noche mágica para verlas y para romper encantos, es la noche de San Juan, donde todo puede suceder.

En cuanto a la geografía leonesa sobre las janas, hay que decir que los mitos que estaban relacionados con el agua fueron muy extendidos en el noroeste peninsular en la Antigüedad; en muchos pueblos existen zonas o fuentes que están relacionados con este tema por ejemplo: en el lago de Carrucedo, en el pueblo de Gete, en el puerto de Pandetrave, en San Martín de Valdetuejar, en Palacios del Sil…. y cómo no entre Carbajal de la Legua y Cabanillas.

El término de “Jana” , según Menéndez Pidal (1900) podría derivar del latín DIANA, divinidad campestre de los bosques y las aguas, por las fuentes que poseen. El culto a las janas se extendió mucho por el Noroeste español hasta el siglo XII, llegando hasta el levante.

Así que no sería de extrañar que mientras se está paseando por la zona y haciendo la ruta de Los Miradores del Bernesga se pueda creer ver a las Janas haciendo de las suyas.

DOCUMENTACIÓN

GARCÍA PÉREZ, GUILLERMO: Brujas, meigas y afines en el Mapa Topográfico de España. Boletín de la Sociedad Ateneísta Aire Libre, 42 (2010), pp. 17-21

Mitología leonesa:(3) Las Janas. Literatura y otros mundos.

Janas, Xanas, Mouras, Anjanas : Seres Feéricos de las mitologías : gallega, asturiana, leonesa y cántabra.

RITOS ANTIGUOS DE LA SEMANA SANTA EN EL MUNICIPIO DE SARIEGOS

La Semana Santa comienza el Domingo de Ramos. En la misa que se celebra este día se bendicen los ramos que solían ser de laurel, aunque posteriormente se llevaban también palmas que, una vez bendecidas, podían colocarse en los balcones para protección de la casa, si así se deseaba.

El Vía Crucis

El Jueves Santo por la tarde se celebraba el Vía Crucis o Camino del Calvario, rezando de este modo:

Los Oficios de Tinieblas

En los días centrales se oficiaban los Oficios de Tinieblas desde el siglo V hasta el Concilio Vaticano II, clausurado en 1965; después, continuaron los oficios de Jueves y Viernes Santo con un ritual diferente, hasta nuestros días. El oficio de estos tres días consistía en una especie de servicio funerario, o elegía, que conmemoraba la muerte de Jesucristo. 

Recordemos que en fechas de Semana Santa toda la vida había de ser reservada y recogida, por lo que el modo de vestir era sobrio y estaban cerrados los lugares de ocio.

Para la celebración de los Oficios la iglesia se mostraba más oscura de lo normal, no tenían luz eléctrica y sólo unas pocas velas iluminaban este escenario, se recreaba un ambiente respetuoso por la muerte de Jesucristo y a la vez sobrecogedor para los fieles.

En prácticamente toda España, se cubrían los altares con telas negras o moradas y se colocaba un altar alternativo, con una decoración muy especial, al que se conocía con el nombre de “Monumento” que se hacía para albergar la reserva del Santísimo. Se tapaban, igualmente, todos los santos en sus hornacinas con telas oscuras.

Como relata D. Alfredo Álvarez en su obra anteriormente citada, este monumento lo “vestían” las mujeres el Miércoles Santo. “Este consistía en una estructura de madera en forma de escenario teatral, que se colocaba delante del altar mayor, y donde el supuesto telón estaba compuesto por sábanas y colchas que aportaban las mujeres de cada familia. En ocasiones, estas sábanas o colchas sólo se utilizaban para este ritual”.

“Sobre la estructura de madera se colocaban tres arcos ( en alusión a la Trinidad), hechos con mimbres, y las escaleras del altar, que también estaban cubiertas con sábanas o colchas, se llenaban de flores silvestres, normalmente claveles, margaritas… etc., que se recogían en algunas zonas como Las Barreras. Indudablemente, el aspecto de toda la nave de la Iglesia, con el Monumento al frente y las figuras del altar cubiertas.

Monumento realizado por las mujeres en Pobladura del Bernesga , de aspecto más modernizado que los antiguos con telones oscuros.

En la Semana Santa, Miércoles, Jueves y Viernes Santo, se había prohibido el uso de metales en las iglesias, campanas o campanillas dejaban de sonar en señal de duelo por la muerte de Jesucristo, y la convocatoria de oficios en esos tres días se haría mediante carracas o matracas de madera.

Carracas y Matracas de Pobladura del Bernesga en una exposición de 2007

Antiguamente, la iglesia estaba tenuemente iluminada por un conjunto de velas que se colocaban en el Tenebrario. El Tenebrario se colocaba delante del altar y al lado de la Epístola. Era una estructura triangular con quince velas, siete a derecha y siete a izquierda flanqueando a una de mayor tamaño en el centro. Según versiones, las quince velas representan a los once apóstoles (se exceptúa a Judas), las tres Marías y la central podría ser Jesucristo. El triángulo simboliza la Santísima Trinidad.

El oficio consistía en una serie de salmos que, según se iban cantando se iban apagando las luces por riguroso orden: la primera, la más baja del lado del Evangelio; la segunda, la inferior del lado de la Epístola; la tercera, la situada inmediatamente a la primera; la cuarta, la contigua a la segunda…y así, sucesiva y alternativamente, se iban extinguiendo todas las velas del candelero menos la vela central.

Al apagar la última vela, al decir el sacerdote “Qui tecum“, la iglesia entraba en estruendo de matracas, carracas, matracones y demás instrumentos de madera, tocados por los niños, simbólicamente esto representa la convulsión de la naturaleza que siguió a la muerte de Jesucristo.

Oración ante el monumento en Pobladura del Bernesga, años 80:

Procesión del Jueves Santo: El Rosario de la Buena Muerte.

El Jueves Santo, por la noche, en Sariegos, se procesionaba a hombros una imagen de la Virgen mientras se cantaba el rosario de la Buena Muerte. Siguiendo a D. Alfredo Álvarez ” La procesión hacía una parada que era diferente cada año según se dirigiera al Barrio de Arriba o al Barrio de Abajo. Si se dirigía hacia el Barrio de Arriba esta parada se efectuaba delante del Ayuntamiento, y si la procesión se hacía hacia el Barrio de Abajo, se paraba en la Plaza del Barrio de Abajo”.

En Pobladura el Rosario se rezaba en el interior de la iglesia, siguiendo las estaciones que se encuentran en la pared. El sacerdote las va recorriendo con algunas personas que llevan la cruz. En cada estación, la cruz es llevada por una persona diferente. La mayoría de los fieles se encuentran en sus bancos, mientras algunos van dirigiendo el rosario recorriendo las estaciones.

El Domingo de Resurrección en Azadinos

En Azadinos se celebraba un encuentro haciendo un procesión en el exterior, alrededor de la iglesia. Se encontraban una imagen de la Virgen del Rosario con el Sagrado Corazón de Jesús. En el momento del encuentro, se le cambiaba el velo a la Virgen, quitándole uno negro para ponerle el azul turquesa, color tradicional de la Virgen María.

Imágenes que salen en procesión el Domingo de Resurrección en Azadinos

Durante la procesión, se entonaba este canto:

Para saber más:

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: El Rosario de la buena Muerte.

En el disco Cuaresma, Semana Santa y Pascua en Castilla y León. [Grabación sonora] / arreglos y adaptación, Joaquín Díaz. Urueña (Valladolid) : Barlovento Músicas, DL. 2003 Fundación Centro Etnográfico Joaquín Díaz

Catedral de León: Replica exacta de la matraca de la Catedral

Sonidos de la Semana Santa: carracas, matracas y tabletas.

DOCUMENTACIÓN

ALVAREZ ALVAREZ , ALFREDO (1994): El pueblo de Sariegos; pasado y presente. Historia, ritos, arte y convivencia. LE- 730- 1994

JOAQUÍN DÍAZ: Rosario de la Buena Muerte.

PUENTE DE LA PONTONA

Mucha gente desconoce la existencia de un puente que se encuentra en el paraje de Sariegos conocido como “La Pontona”. Se trata de un puente que pasa sobre la presa del Bernesga y que tuvo mucha importancia para los habitantes de Sariegos y de los pueblos limítrofes. No es fácil acceder a él y su estado no permite que se utilice, pero se puede observar, ya que se encuentra en las proximidades de la CL-623 enfrente del acceso que existe para ir a la pasarela de Sariegos que comunica con el Ayuntamiento y muy próximo al molino del Coto.

La información sobre este puente queda muy bien recogida por Alfredo Álvarez, vecino de Sariegos, en su libro “El pueblo de Sariegos: pasado y presente. Historia, ritos , arte y convivencia “

León, provincia de ríos, cuenta con un número de puentes posiblemente único con respecto a otras provincias; en el decir popular, muchos de ellos son catalogados como romanos, si bien, los últimos avances tecnológicos y nuevos estudios arqueológicos nos permiten confirmar que esto no es así, hasta el punto de que podríamos decir que en nuestra provincia no quedan puentes romanos.

Según M. Durán Fuentes no se pasarían de 36 puentes romanos en toda España, la provincia de León, recorrida por varias vías romanas según el Itinerario de Antonino, no conservaría ningún puente original, según el último catálogo de puentes romanos en Hispania realizado por M. Durán Fuentes.

Pero, es lógico que quede esta imagen en la transmisión popular pues el método de construcción de los mismos apenas cambió desde los romanos hasta avanzado el siglo XVIII, donde los ingenieros innovaron nuevos modos de construir a partir de introducirse el hierro colado y el cemento.

Es a partir del siglo XVIII, cuando se crea el Cuerpo de Ingenieros Militares de España (1711) y sus Ordenanzas (1718), cuando se empiezan a estudiar y datar la mayoría de caminos y puentes, es tal el énfasis que se pone tanto en el estudio de caminos y puentes como en la innovación en su construcción, que se puede decir que el siglo XVIII es el siglo de “hacer caminos”; y posiblemente, de finales del s XVIII sea nuestro puente.

La mayoría de los pequeños puentes de nuestra provincia han sido tradicionalmente tenidos por romanos, cuando, en muchos casos, son fruto de las reformas o nuevos trazados que se llevan a cabo en época moderna y, sobre todo, con motivo de la profunda renovación que los Borbones establecen en el sistema de comunicaciones en España. Pero, esta catalogación como construcción romana puede entenderse como normal si pensamos que ese modo de hacer, definido por su solidez y firmeza, no cambió durante muchos siglos y el calificativo de obra romana podría entenderse como “al modo romano”, pues hay que tener en cuenta el alto valor que se da al modo de construir de los romanos por su interés en construir bien y que sus obras se perpetuasen. Si bien es cierto que muchos de estos puentes no pasan de dos siglos de historia, también es cierto que tienen un alto valor por su estilo constructivo y por formar parte de un paisaje que ya se valora como bien cultural de un país o lugar.

Imagen del Puente de La Pontona donde se observa con gran detalle el modo de colocar las piedras.

La desaparición de muchos puentes en nuestra provincia ha sido en su mayoría por causas naturales de grandes crecidas, pero también por el gran ataque que sufrieron por las fuerzas napoleónicas para inutilizar caminos, por ello, la mayoría, fueron reconstruidos o levantados de nuevo.

Fotografías del puente en la actualidad, marzo de 2021

El topónimo Pontona

Nos dice Alfredo: “La Pontona es otro de los topónimos que necesitan de una explicación. Se trata, sin duda, de una alusión al mal llamado puente romano, que es, en realidad, una pontona, es decir un pequeño puente sobre la presa del Bernesga, presa que, no parece tener un origen romano, por lo que el puente tampoco lo tendría. En todo caso, de la Pontona parte El Camino de las Reguerinas, antigua entrada del pueblo de Sariegos desde la carretera de Caboalles, construida a finales del siglo pasado, y que, sin duda, a un pueblo agrícola entonces como era Sariegos, le supuso una mayor comodidad a la hora de transportar a la capital los productos de sus huertas. Productos que debían ser cultivados y trabajados con los pocos medios de que disponían los sarieguenses de entonces”.

Buscamos el término “pontona” y no lo encontramos en la RAE

La Cátedra de Estudios Leoneses lo define como pontón o puente construido antiguamente con listones de madera sobre los que se colocaban ramas atravesadas mezcladas con tapines; actualmente son construcciones de cemento y piedra”. Así encontramos también la denominación del puente de la localidad de Palacios del Sil: a la salida del puente denominado “La Pontona” (BOP 125 30-06-11)

Pero, en la zona de Sariegos se conoce como La Pontona a todo el terreno alrededor del puente, y es el concepto de “finca” cercano a una presa, o que puede embalsarse agua en ella bien para riego, bien por inundación de la presa el que más encontramos en la documentación revisada. Este término lo encontramos así definido en muchos apartados del Boletín Oficial de la Provincia, haciendo alusión a cuestiones diversas: obras, enajenaciones,… BOP 11 agosto 2009: “Localización, sitio pontona de la presa, San Andrés del Rabanedo s/n

En el Sur de la Península, el término pontona se usa para denominar barcas, generalmente barcazas planas, y queda pendiente de realización algún estudio sobre el uso de barcas para el cruce delos ríos en nuestra provincia. ¿Podría usarse este término con este significado?

También se utiliza la palabra pontona en León para referirse a zonas o procesos que se requieren en la construcción de un puente sobre una presa.

Lo que sí parece ser es que el término “pontona” está más bien ligado a presas que a ríos en nuestra provincia, y que puede ser similar al concepto de “balsa” que igualmente se utiliza como barcaza o como zona donde remansa el agua, y también con el uso de puente pequeño.

El puente de Sariegos ¿Pagaba portazgo?

El portazgo era una cantidad que se pagaba por derecho de pasar un puente con el fin de mantenerlo y repararlo, lo que se creó ya que el Estado no costeaba suficientemente su construcción y mantenimiento. Pero en general, acabó cobrándose sin que redundase en el beneficio de la construcción. Con la desamortización de Mendizábal se acabo con esta obligación. Desconocemos si esta costumbre se venía haciendo en el puente de Sariegos.

DOCUMENTACIÓN

ALVAREZ ALVAREZ , ALFREDO (1994): El pueblo de Sariegos; pasado y presente. Historia, ritos, arte y convivencia. LE- 730- 1994- pag. 21

CABERO DOMÍNGUEZ, GREGORIA, coordinadora; varios autores (2011): Caminos históricos en León. Caminos y puentes antiguos en la provincia de León: Problemas de identificación y conservación desde la arqueología. Junta de Castilla y León. Fundación Hullera Vasco-Leonesa

DURÁN FUENTES, MANUEL(2002) : Identificación de puentes romanos en Hispania. Publicado en la Revista Obra pública Ingeniería y Territorio nº 57. Monográfico Ingeniería e Historia III.CICCP Diciembre 2001

DURÁN FUENTES, MANUEL(2004): Técnica y construcción de puentes romanos.

FERNÁNDEZ TROYANO, LEONARDO (2014): Los puentes del primer periodo y sus constructores. Puentes de piedra y de madera.

RABANAL ALONSO, MANUEL ABILIO: La vía de la Plata en León y la Vía de León a Asturias: De calzada Romana a vía de Peregrinación a Santiago. Universidad de León.

CÁTEDRA DE ESTUDIOS LEONESES.

FUNDACIÓN DEL MONASTERIO DE CANÓNIGOS DE CARBAJAL BAJO LA REGLA DE SAN AGUSTÍN

Versión de este capítulo de nuestra historia a partir de los tomos muy interesantes: España Sagrada, del P. Manuel Risco, de 1786, e Historia de San Isidoro, de Julio Pérez Llamazares, abad de San Isidoro, de 1927. Ambos se pueden encontrar en la Biblioteca Digital de Castilla y León.

Los monasterios de San Juan y San Pelayo en León y San Isidoro y el traslado de sus monjes a Carbajal de la Legua

La fundación en el S. XII del Monasterio de Canónigos Reglares de Carbajal, bajo la Regla de San Agustín, y el posterior traslado de las Monjas de San Pelayo de León a Carbajal, está estrechamente relacionado con la construcción de San Isidoro de León después de que llegase su cuerpo a la ciudad en un periodo de la Reconquista cuyos protagonistas fueron el Rey y Emperador Alfonso VII de León y su hermana Dña. Sancha Raimúndez.

Los primeros datos que tenemos sobre el lugar que hoy ocupa San Isidoro de León es que allí había dos monasterios, en el siglo X, dedicados a San Juan y a San Pelayo, un niño que había sido martirizado en Córdoba en esas fechas (año 925) y cuyos restos fueron traídos a León. Este monasterio de San Pelayo fue mandado construir por Sancho I y allí fue a residir su hermana Elvira, monja, junto con las hermanas de su congregación, procedentes muchas de familias reales y de la alta nobleza; por lo tanto, este edificio gozaba ya de presencia real desde sus inicios y era una comunidad femenina. Estos edificios fueron destruidos por Almanzor y el cuerpo de San Pelayo fue llevado a Oviedo para su protección junto con las monjas (a las que hoy se las conoce cariñosamente con el nombre de Pelayas).

Los monasterios fueron mandados reconstruir por Alfonso V y se reorganizaron las comunidades de monjas y de los canónigos que asistían a la catedral y daban servicio a la congregación de monjas.

Su hija, la reina Sancha I de León, mandó construir un edificio mayor y más noble, con el Panteón de los Reyes que después mando pintar Urraca I de León, tal como hoy conocemos, y para darle prestigio mandó traer de Sevilla el cuerpo de San Isidoro. En 1063 se consagró esta nueva iglesia bajo la advocación de San Isidoro.

Los reyes mantenían una absoluta protección del templo, hacían valiosos regalos de joyas y celebraban en él todos los acontecimientos sociales posibles.

Fundación del Monasterio de Canónigos Reglares de “Carvajal”, bajo la regla de San Agustín, hecha por el Obispo Don Juan en favor de los Canónigos de la Catedral de León.

En la antigüedad, un grupo de clérigos auxiliaba al obispo comenzando una vida en común  y renunciando al uso privado de sus bienes, según la regla visigótica. Estamos hablando de los siglos anteriores al X y por lo tanto a la asistencia en una catedral románica.

Pero se estaban produciendo muchos cambios en Europa y en España, no sólo políticos, también religiosos con nuevas reglas y ordenamientos.

Texto en “España Sagrada LXXI, CAP III: Catálogo de los Obispos de León, D. Juan Albertino desde el año 1139 hasta el 1181.

En el año 1144, “el Obispo D. Diego (1112-1130) introdujo en su iglesia de León nuevo género de vida moderando la disciplina que se había observado en siglos anteriores (…) Algunos Canónigos de espíritu fervoroso no estaban satisfechos con el nuevo sistema y deseaban vida más regular y perfecta”.

Uno de los que más apetecían cumplir con el canon establecido en el Concilio de 1063 era D. Pedro Arias, prior de la Sta. Iglesia de León que junto con su compañero Álvaro Martínez Muñoz trasladaron sus deseos al nuevo obispo de León D. Juan Albertino (1139-1181) , quien hizo lo posible por cumplir su deseo.

De esta manera, se les entrega terreno en Carbajal de la Legua para asentar allí un monasterio donde poder hacer vida común en el estilo que pretendían.

“en la ribera del río Vernesga, en territorio propio de la iglesia de León, y en lugar que hasta ahora conserva el nombre de Carvajal (…) observando en este lugar la regla de S. Agustín”.

Recinto donde habría estado el Monasterio de Canónigos y posteriormente de “Carbajalas” en la localidad de Carbajal de la Legua. Foto tomada en los años 90 del s. XX; foto cedida por Jesús Santos.

El día 24 de febrero de 1144, firmó el obispo junto con su cabildo, la escritura de fundación de un Convento, que llama canónigo regular, cuyo establecimiento dice se dirigía a honra de Dios, de la gloriosa Virgen María, y de la Santa Sede Legionense” (…) y el fin de esta obra era que los Canónigos de la Catedral u otras personas que quisiesen hacer vida más religiosa y libre de los negocios del siglo pudiesen cumplir sus santos deseos, observando en lo referido lugar, Regla de N.P. San Agustín, como la más acomodada a la perfección apostólica

El obispo les concede las mismas prebendas que tenían en La Catedral para que pudieran sustentarse.

“…Además del sitio necesario para la fundación del Monasterio, y demás edificios les dona la villa de Carvajal, con todas sus tierras, viñas, montes, y demás bienes que tenía, y podía adquirir en adelante; la hacienda de la Iglesia de S. Marcelo en el mismo lugar, el Monasterio de S. Tirso de Valdecastro, con las pertenencias que constaban de sus escrituras, la heredad de Sariegos; y finalmente les permite que puedan retener libremente todo lo que ofrecieren al Convento los Reyes, Obispos y demás personas; de suerte que ninguno pueda contradecirles, ni inquietarlos en su posesión. (…) Concede todo lo que expresa la escritura al Monasterio referido de Carvajal en las personas de Pedro Arias y Álvaro Martínez de Muñoz, que fueron los primeros que se dedicaron a vivir conforme a la Regla de San Agustín y a quienes se dio el dicho lugar para que ellos fundasen el Monasterio”(p195).

Restos encontrados del Monasterio. Fotos de Moncho Franco.

Traslado de los monjes de Carbajal a San Isidoro de León por petición de Doña Sancha y su sustitución por las monjas benedictinas.

Don Pedro Arias y sus compañeros gozaron muy poco tiempo del Monasterio pues fueron trasladados a San Isidoro de León cuatro años después, en 1148. por deseo de la infanta Doña Sancha (p 199).

La Infanta Doña Sancha, hermana del Rey Emperador Don Alfonso, mantenía una veneración fervorosa a San Isidoro y quiso que tuviese culto público, continuo y solemne y consideró que para cumplir sus deseos nada mejor que se instalasen allí una Comunidad de Canónigos que profesasen la regla de San Agustín por lo que rogó muchas veces a su hermano el traslado de los monjes de Carbajal, a quien esta petición le parecía importunar a aquellos que tan recientemente habían fundado allí su monasterio. Pero hallábase el Rey Alfonso en lucha contra los moros en la plaza de Baeza y siendo aquellos más numerosos daban los cristianos por perdida la batalla y la vida, cuando, estando dormido el rey, se le aparece un “venerable pontífice resplandeciente como el Sol” que le dijo que no temiese, al preguntarle quien era contestó que Isidoro, sucesor del Apóstol Santiago en la predicación de España. Al despertar el rey mandó, aquella misma noche, complacer los deseos de su hermana Doña Sancha y trasladar a los Canónigos de Carbajal a San Isidoro de León e instituir una ilustre cofradía. Al día siguiente, en la batalla, los guerreros cristianos fueron acompañados por San Isidoro pudiendo vencer a los infieles, entrando el rey D Alonso en la ciudad ese mismo día.

Grabado sobre la aparición de San Isidoro en el documento de Julio Pérez Llamazares Historia de la Real Colegiata de San Isidoro de León (Op. Cit.)

A su regreso a León en 1147 el Rey establece la Cofradía del Santo Doctor la cual tomó por divisa el Pendón de Baeza en el cual el Rey mandó bordar la aparición de San Isidoro, a caballo, con su capa pontifical, con una cruz en la mano y la espada en la otra.

Pendón de Baeza que mandó realizar Alfonso VII al constituir la Real Cofradía de S. Isidoro, se conserva en su museo. Foto del DIARIO DE LEÓN 1-agosto-2015

Se trae el cuerpo de San Isidoro a León y se instala en ese momento en la Iglesia de San Juan. Se considera que éste no es sitio suficiente para albergar a los canónigos de Carbajal y dado que las monjas ocupan el monasterio cercano donde descansa el cuerpo de San Pelayo, que se había traído de Córdoba, se las traslada a Carbajal para que los monjes pudieran ocupar ese espacio. De este modo, las monjas fueron trasladadas al monasterio de Carbajal, lugar espacioso y bien dotado pues había pertenecido a los Canónigos de la Catedral y estos ocuparon el monasterio de San Pelayo en León; se traslada el cuerpo de la iglesia de San Juan a la de San Isidoro y se les da a los monjes este lugar también, junto con el Monasterio de San Salvador, extramuros, y el de Santa Marina (pp 192-205)

Para dar solemnidad a este traslado, se firma en las Cortes que se celebran en Palencia el 18 de febrero del 1148

En 1600 las monjas benedictinas, hoy conocidas como Carbajalas, son trasladadas de nuevo a León, lo que veremos en un capítulo aparte.

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Documentación:

GARCÍA MARTÍNEZ, AÍDA: Aproximación crítica a la historiografía de San Isidoro de León. Universidad Autónoma de Madrid 2005 www:/Users/MACOMU01/Downloads/Dialnet-AproximacionCriticaALaHistoriografiaDeSanIsidoroDe-1392735.pdf

PÉREZ LLAMAZARES, JULIO (Abad Prior de San Isidoro) Historia de la Real Colegiata de San Isidoro de León León. Imprenta Moderna 1927 – p 55) Varias Páginas. Buscar “Carbajal”

QUADRADO, JOSÉ MARÍA: Asturias y León, sus monumentos y artes, su naturaleza e Historia. Barcelona 1885 Ed. de Daniel Cortezo y Ciá. pp 476 y ss)

RISCO, MANUEL (R.P.M.Fr.- Orden de San Agustín): España Sagrada. Tomo XXXV. Memorias de la Santa Iglesia exenta de León, concernientes a los siglos XI, XII y XIII. Madrid. 1786. oficina de Pedro Marín

http://xurdemoran.blogspot.com/2018/05/carbajal-de-la-legua-villalbura-y.html

WIKIPEDIA: Obispos de León; https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Obispos_de_Le%C3%B3n

LA TRADICIÓN DEL CARNAVAL EN EL MUNICIPIO DE SARIEGOS

El carnaval en una fiesta popular que se celebra sobre todo en los países que tienen una tradición cristiana y se inicia justo unos días antes de la Cuaresma. No hay fecha fija, depende del calendario litúrgico, pero suele ser entre febrero y marzo. Significa “despedida de la carne” ya que hace referencia a que a continuación llega la época de la Cuaresma hasta la Pascua donde los cristianos evitan comer carne roja.

El carnaval se suele festejar desde el domingo hasta el martes, antiguamente el día más significativo era el martes de carnaval. Son días donde la gente aprovecha para disfrazarse de aquellos personajes que les gusta, se ocultan identidades, se usan máscaras y ropas diferentes… todo ello marcado por las ganas de divertirse y mezclado con colorido, risas, ilusiones, y sobre todo mucho humor.

La gente que se disfraza tiene diferentes motivos: para ser otr@s, para divertirse, para socializar, para romper normas, para hacer lo que nunca hacemos.. lo cierto es que nos puede gustar más o menos, pero esta celebración se viene repitiendo año tras año donde las diferentes generaciones han dejado su huella sobre todo a nivel rural.

Durante el franquismo se prohibió el carnaval, el último fue en 1936. En la época de la guerra se consideró que no era muy conveniente exteriorizar las alegrías. Ya cuando acabó la guerra se promulgó una orden el 12 de enero de 1940, en la que se seguía con dicha prohibición. Much@s vecin@s de nuestra zona que que nacieron en los años 50 recuerdan ahora entre risas como se disfrazaban a escondidas esos días y el miedo que tenían por si acaso les pillaban, siempre se oían casos que avisaban que l@s moz@s de la zona andaban con caretas. Fue en 1977, pasados dos años de la muerte de Franco, cuando se volvieron a celebrar las fiestas de los carnavales en España con plena libertad.

El municipio de Sariegos no es ajeno a otras zonas de León, pero no tiene testimonios fotográficos o escritos, que se sepan, sobre tradiciones tan arraigadas como en Velilla de la Reina, LLamas de la Ribera, Sardonedo, Alija del Infantado, La Urz, Riello.. Tal vez sí pudo haber ese tipo de representaciones populares, pero a día de hoy no se ha podido comprobar con testimonios fehacientes. Pero hasta nuestros días sí que han llegado canciones que se cantaban estos días. Se reunían en un lugar céntrico del pueblo, que solía ser en la zona de las escuelas y allí llegaban niños y algún adulto, porque el carnaval no entiende de edades , las ganas y el humor está en cada persona independientemente de la edad.


No había dinero para comprar disfraces ni nada parecido, se solían vestir de “guirrios” y de “gitanas” con ropa vieja que pudieran encontrar por casa y aprovechar ropa antigua de rodaos y pañuelos que eran de las abuelas. También era común que los chicos llevaran caretas de cartón que les solían comprar en León .

Se solía recorrer las calles del pueblo e ir a los pueblos cercanos. Según testimonios recogidos por la Asociación Sociocultural “La Panzuela ” de Pobladura del Bernesga en su revista ” Pregunta a tus mayores” 2008, aparece la siguiente información: “El domingo, después de comer, era la hora de empezar los preparativos para la gran transformación. Una vez disfrazados, se recorría las calles del pueblo, pasando casa por casa, cantando una canción y, a cambio, recibían aguinaldo, como huevos, patatas, chorizo, caramelos, rosquillas y alguna moneda, con lo cual, una vez pasados estos días, se reunían para poder celebrar una merienda con todo lo recolectado. El martes de carnaval, se volvía a salir disfrazado de diferente manera y lo que se sacaba de pedir por las casas se añadía a lo del domingo anterior”.

“Antiguamente, no había dinero para comprar trajes para el carnaval. Así que había que desarrollar la imaginación. Era muy común que, tanto hombres como mujeres, se disfrazaran de “guirrio”. Esta palabra hacía referencia a una forma de vestirse muy peculiar. Así el martes de carnaval, la persona que se disfrazaba de guirrio se ponía un sombrero, visera… roto. La cara la pintaban de carbón o tapada con alguna tela, para que nadie les pudiera reconocer. Alrededor del cuello ponían, a veces, cencerros; así cuando andaban o se movían éstos hacían ruido. En la parte del torso solían buscar aquellas cosas más estrafalarias, rotas (entre más roto, mejor), una chaqueta de colores, con o sin mangas, o una gabardina con el forro al revés. Colocaban en los ojales latas colgando o plumas. También se ponían una zamarra de pastor, toda pelada. Para que nadie les conociese, ponían almohadas, para desfigurarse: jorobas, barrigas y pecho era lo más común. Para la parte de abajo buscaban los pantalones más rotos que hubiera; también había gente que se ponía calzoncillos largos de invierno. Un detalle que hacían era colocar “un moquero” blanco, saliendo de la cremallera del pantalón. En los pies calzaban alpargatas distintas. Todo ello para llamar la atención y despistar al personal”

Hasta nuestros días han llegado alguna canción ésta la cantaban las mujeres de Sariegos en los días de carnaval al son de panderetas y castañuelas :

Al subir por Valdepegos , y al bajar a la Calera, visitamos estos pueblos, capital de la ribera. Ya está, ya está, la música bien formada, para pasar divertidos, los días de carnaval.

LOS CARNAVALES DE LA ÉPOCA DE LOS AÑOS 80 Y 90 EN AZADINOS ( Por Lorena Marcos)

Supongo que como en los demás pueblos del municipio, se solían celebrar el sábado antes de carnaval, por las calles de los pueblos, nos juntábamos todos en las escuelas y recorríamos por las calles en las que los vecinos nos daban una propinilla con la que al sábado siguiente celebrábamos una merendona en algún local de alguna casa del pueblo. Recuerdo con mucho cariño, y todos los de mi época lo recordamos, a Celia (teatro) ya que era muy generosa, y no nos dejaba marchar de su casa hasta que no nos veía uno por uno, nos daba un beso y un bollicao.

Mas de una vez, celebramos la merienda que nos preparaban nuestros padres en el local de su casa, era toda una fiesta.

El martes de carnaval ,íbamos disfrazados al cole, ya que de aquella, sí había clase, y luego, solíamos ir a ver el carnaval a León con nuestros padres.

Maravillosos años, lástima que esas costumbres, se hayan ido perdiendo un poco, porque aunque algo hacen, lo que no tienen es la unión de jugar en la calle.

Saludos cordiales

RECUERDOS DEL “PRADÓN DE LOS MONJES”

Recuerdos de un vecino del municipio:

Voy hacer un pequeño recordatorio de los orígenes de esta finca que estuvo regentada por una congregación religiosa y que, por la ley promulgada por el gobierno de la época denominada “Desamortización de Mendizábal”, allá por el año 1798, estos bienes de congregaciones religiosas (procedentes en su mayoría de donaciones), fueron expropiados por el gobierno, saliendo a la venta en subasta pública con el agravante del que los adquirieran quedarían excomulgados por la Iglesia Católica. Una vez realizada esta salvedad, la compra fue hecha por un contratista de carreteras de la época, a principios del siglo XIX, de apellido Guisasola a quien no importaba mucho que le imputaran por este hecho y los dedicó principalmente al recreo y cultivo de diferentes productos agrícolas ya que eran tierras muy fértiles y poseía abundantes canales de agua, que se surtían de la Presa del Bernesga y siempre disponían de personal para su cultivo.

Esta finca fue regentada por esta familia hasta finales de la década de los años 60 (Siglo XX) aproximadamente. Esta finca estuvo bastante conservada en sus orígenes, poseía grandes paseos que la recorrían de norte a sur con abundantes árboles frutales y plantas ornamentales que servían para alegrar el paseo a sus propietarios.

La edificación que en ella se encuentra se utilizó como un lugar de recogida y meditación, por la orden denominada “Los caballeros de Santiago” y como albergue de peregrinos durante el siglo XIX y anteriores,

La finca “el Padrón” tenía una capacidad de 10 Hectáreas de terreno de cultivo de regadío, cercada perimetralmente con una valla de piedra de canto rodado sacado principalmente del rio Bernesga, de una altura aproximada de 2 metros. En su interior existían varias edificaciones que se utilizaban en sus orígenes para albergue de peregrinos y establos para las caballerías que utilizaban, el acceso a la finca era a través de una entrada que estaba situada al este de la finca donde comunicaba con el terreno comunal de Azadinos llamado Alisar y desde éste hacía el rio Bernesga, una vez cruzado el mismo, por una senda  denominada “camino de Santiago” se comunicaba por el cauce del río hasta el Hostal de San Marcos, se cree que había una dependencia entre estos por ser utilizados para los mismos fines (Albergues de Peregrinos).

Poseía una puerta principal situada al Norte que era el acceso principal de dicha finca que lindaba por el oeste con la carretera de Caboalles y varias edificaciones que eran utilizadas por el personal que trabajaba en la finca (caseros, jardineros y empleados de labranza).

Una vez traspasado portón con un arco de piedra y en su parte superior labrada una cruz que hacía referencia a la cruz del Apóstol Santiago, una vez traspasada y ya en su interior, había un gran patio cerrado donde todos las edificaciones tenían acceso al mismo, este estaba empedrado para el paso de caballerías, los aposentos se distribuían de la siguiente forma:

En el ala izquierda, una gran nave de una planta construida en adobe, se utilizaba para guardar las caballerías, en ella, los propietarios que adquirieron esta finca guardaban varias parejas de bueyes que utilizaban para la labranza.

En el ala derecha se encontraba la vivienda principal que constaba de 2 plantas se cree que fue la más importante del conjunto de la edificación; en línea con esta, había varios aposentos, un salón de descanso con decoración en sus paredes de escudos de armas y un mobiliario con sillones de madera y tapizados en terciopelo,  a continuación una pequeña capilla adyacente a esta, había otros aposentos que utilizaban como vivienda de verano los propietarios.

Contigua a la nave de la izquierda donde se guardaban las caballerías existía un cementerio con sus tumbas y cruces en las mismas que algunas se leían los nombres de los fallecidos recuerdo algunas inscripciones eran nombres principalmente franceses, posiblemente estas sepulturas fueran de peregrinos que enfermaron y fallecieron en el lugar.

Existía otra nave con vistas a este patio interior de dos plantas construida en adobe que servía para almacenaje de forrajes.

Ahora los restos de este edificio, prácticamente reducidos a la puerta principal, han sido reconstruidos para evitar la demolición total.

FOTOGRAFÍAS:

Algunas de las fotografías arriba presentadas han sido tomadas de las siguientes publicaciones:

Diario de León-22-8-2017- Fotografía de Marciano Pérez

Diario de León-15-06-2016-Fotografía de Pablo Rioja

Noticias Jacobeas-24-8-2017-Fotografía de Otero Perandones

LOS MOLINOS EN EL MUNICIPIO DE SARIEGOS

Imagen

León es tierra de molinos, llegando a ser la provincia con más molinos hidráulicos, en el Catastro del Marqués de la Ensenada se llegan a citar hasta 4.497, la mayoría harineros, aunque también los hubo de linaza. En nuestro municipio contamos con seis molinos hidráulicos que aprovechaban el agua de la Presa del Bernesga para moler el grano, para hacer funciones de serrería e incluso producir electricidad.

Son edificios grandes que sirven de testimonio de una época que representa una parte de nuestra economía municipal y que sirvieron como centro de la vida social de los habitantes de entonces, formando parte del patrimonio cultural y etnográfico de la zona. Los molinos tenían una gran importancia pues sin ellos la producción de cereal en la provincia no tenía sentido, constituían el sector industrial más importante de nuestra provincia, no obstante, con la industrialización, perdimos prácticamente toda referencia a ellos salvo las aquí citadas.

Algunos de ellos están abandonados, rehabilitados o habilitados con un denominador común, ser víctimas del progreso y del desarrollo del mundo moderno. En torno a los años 60 y 70 comenzó el declive de este tipo de molinos, coincidiendo con la implantación de las grandes empresas harineras que hicieron que no fueran productivos, ni competitivos, ni rentables. A todo ello se suma que los habitantes de los pueblos del alfoz comenzaron a trabajar no tanto en la agricultura y ganadería como en el sector servicios, de ahí que las tierras se trabajaran menos porque requerían mucho esfuerzo y dedicación, no teniendo buenas contraprestaciones económicas, cosa que la construcción y otros sectores les proporcionaban.

Como curiosidad cabe apuntar que la siembra del centeno se solía dar en los pueblos de Azadinos, Pobladura del Bernesga y Sariegos. En cambio el trigo se sembraba en Carbajal de la Legua. El tipo de arcilla de caliza era el factor que determinaba la siembra del cereal según la zona.

Vamos a conocer los molinos que están y han estado en el municipio de Sariegos.

MOLINO DEL PISÓN o “MOLINO DE MARCELIANO”

No se sabe muy bien el origen del molino del Pisón, se tiene referencias en el Catastro del Marqués de la Ensenada (1749), cuando se habló de Pobladura del Bernesga se cita que “hay un molino maquilero, de dos ruedas, que llaman el de Arriba y muele centeno”. Es propiedad de los herederos de D. Pedro Rodríguez Valcarce, vecino que fue de León y lo administraba Ambrosio Rodríguez, vecino de aquella ciudad. Los Diccionarios de Miñano (1826-1829) y de Madoz (1845-1850) no aluden a molinos.

En un Boletín de la Provincia de León de 1956 encontramos una pequeña descripción: consta de un edificio de 36 metros lineales de fachada por nueve de fondo y se encuentra sobre una finca de una hectárea aproximadamente.

El molino del Pisón, en su última época, ha sido conocido con el nombre de la persona que era propietaria, así que toda la gente del municipio lo recuerda con cariño con el nombre del “Molino de Marceliano”. Según testimonio de su familia directa este molino lo compró la familia y como eran muchos hermanos (11 hermanos varones) el resto adquirió otros molinos y Marceliano se quedó con éste.

Fueron años de mucho trabajo, allí se molía el cereal de la zona, sobre todo centeno y trigo. Marceliano iba con un carro y un caballo por los pueblos para recoger los sacos de cereal, los llevaba a moler y los devolvía a los dueños. En su última etapa se molía para las fábricas de pienso de León pero el avance de las fábricas hizo que estos molinos no fueran rentables.
El cariño y la entrega del molinero hacía su trabajo y propiedad hacía que el señor Marceliano día tras día fuera a visitar su molino, una imagen que muchos vecinos pudieron comprobar ya que era muy habitual verle subido en su bicicleta.

Hoy el Molino del Pisón es una edificio que llama la atención por su envergadura y porque todavía guarda el encanto de una época. Situado en un enclave apartado, hace que muchas personas pasen a verlo desde la vieja carretera que se comunica con la localidad de Carbajal de la Legua.

MOLINO DEL COTO O “MOLINO DE LA PONTONA”

Molino situado en la localidad de Sariegos.

Así está registrado en el Inventario Arqueológico de Castilla y León pero todo el mundo lo conoce como el Molino de La Pontona, debido al paraje donde se encuentra.

Al igual que todos los molinos del municipio era maquilero. Este concepto se debe a que se cobraba “la maquila” (1) ya que no había dinero con que pagar y correspondería a la porción de grano o harina que corresponde al molinero por la molienda.

Varios han sido los propietarios de este molino desde hace muchos años, se sabe que hubo un señor que lo trabajó llamado Pepe y que posteriormente Emilio Farrajón, que descendía de Vivero de Omaña, se trasladó con su madre cerca de la capital y arrendaron un molino en Villabalter y posteriormente se interesaron por el molino de La Pontona y lo compraron.

Este molino sirvió para moler pienso, harina y servía para producir luz para el barrio de La Pontona.

En el año 1994 se compró y se habilitó como vivienda lo que ha permitido que siga conservando su encanto siendo un elemento arquitectónico ligado a la historia de nuestros pueblos.

MOLINO LAGAÑOSO

Este es un molino que muy poca gente conoce. A pesar de estar en la zona de la presa del Bernesga, no se encuentra cerca de la carretera. En la actualidad el acceso a él es complicado porque los caminos de servidumbre están llenos de maleza.  Se encuentra entre la pasarela de Sariegos y la zona llamada Los Barriales de Azadinos. En la actualidad pertenece a la familia Sierra Álvarez.

Al igual que el resto se dedicaba a moler cereal y con el paso del tiempo acabó siendo una carpintería. Cuentan los vecinos de la zona que en los años 50 ya no funcionaba y que estaba cerrado y que era muy común ver a los pequeños que iban a cuidar las vacas a La Vega de Sariegos, ir hasta allí y juntarse la gente de Pobladura y Sariegos para jugar era muy común e hizo que muchas generaciones compartieran momentos de diversión en torno a este molino.

MOLINO Y SIERRA DEL PRADÓN

Al igual que el resto no se sabe con exactitud cuál fue su origen, pero sí que se destinó como molino y luego como serrería. En El Catastro del Marqués de la Ensenada se refiere a un molino maquilero, de dos ruedas, que llaman el de Arriba y muele centeno y pertenece al convento de San Marcos, fue desamortizado (1799-1808) y pasó a manos privadas. En el siglo XVIII ya se conocía de su existencia por documentos donde se menciona la existencia de su torre

Este molino se encuentra en frente del Pradón de los Monjes, en la localidad de Azadinos, en la carretera de Caboalles .Dada la proximidad al río Bernesga y las condiciones naturales para el desarrollo de grandes plantaciones de chopos, se favoreció que existiera en la zona la implantación de una sierra. El último propietario fue Aquilio García.

Era un edificio grande, en la parte superior de la serrería las instalaciones estaban adaptadas para que fuera vivienda de una familia que a su vez ayudaría al funcionamiento y trabajo de la serrería. Debido a la competencia de la industria de la madera los dueños cerraron esta serrería y buscaron otra ubicación en el municipio de San Andrés del Rabanedo.

En la actualidad el edificio se ha rehabilitado y adaptado para la celebración de eventos.

MOLINO CABO DE LA PRESA

Se trata de una instalación que se encuentra situada a lo largo del cauce de la Presa del Bernesga, que trabajaba todo el año, no era estacional y cobraba maquila.

Tampoco se sabe cuándo se construyó, pero en El Catastro del Marqués de la Ensenada ya queda reflejada su existencia y añadiendo que pertenece a José Ibáñez, que era vecino de León y que dicho molino muele con tres ruedas.

Según testimonio de su propietaria,

El molino fue comprado por su abuelo el 18 de septiembre de 1945 y se lo compró a la viuda de Norberto Arévalo López, y las hijas de éste; Rosa y Carmen. Concretamente lo identifican en la escritura como molino harinero al sitio del Cabo de la presa, Coto y Pontico. Estos señores lo habían comprado en el año 1902. Lo más peculiar es que en la propia escritura se describe el salto de agua que posee el molino y que sigue en vigor a esta fecha, y que la mayor parte de los edificios que componían el molino (porque había otros dos destinados a almacenes) fueron consumidos por un incendio. Lo compró mi abuelo (José Llanos Suárez) en la cantidad de 20.000 pts.”

En la actualidad, es un molino que se ha rehabilitado para vivienda y sigue conservando la belleza que en su día le hizo único.

Escritura del último cambio de propiedad del Molino Cabo de la Presa

MOLINO DE LOS MORATIELES

Poco se ha llegado a saber de dicho molino, se sabe que está en un paraje llamado “La Becillana” que pertenece al pueblo de Azadinos.

El Catastro del Marqués de la Ensenada alude a él como el de “Abajo” y que sus propietarios eran Constancia García y Juan Llanos, que eran vecinos de Azadinos. Este molino molía con dos ruedas. Al igual que otros molinos, éste en su última época adquirió el nombre de sus propietarios “Los Moratieles“. Cuentan los vecinos de la zona, que a mediados de los años 30 ya no existía y que era un molino que molía harina y que en las proximidades había una casa grande donde vivían unos caseros que cuidaban del molino y de la finca.

En la actualidad, no existe como edificio, desapareció y solamente se puede ver la existencia del mismo coincidiendo que la Presa del Bernesga no lleve agua y pueda divisarse en la acequia resto de alguna piedra que formaba parte de su funcionamiento.

Molinos de rodezno

La mayoría de los molinos hidráulicos de León eran de rodezno.

El rodezno es una rueda horizontal dentada situada sobre el cauce del río que se mueve por el empuje del agua de forma natural. Eleva este movimiento a las ruedas del molino sin necesidad de engranajes n i transmisión alguna, el eje que une el rodezno con la piedra volandera es el que la impulsa. Este modelo es diferente a los de rueda vertical que apenas se conocían en el Norte de la península.

Modelo de rodezno, rueda horizontal sobre el cauce del río con el eje que eleva el movimiento a la piedra volandera. Molino El Pisón de Pobladura del Bernesga.

(1) La Maquila

La maquila hace referencia a una cantidad variable, es la parte de la molienda que corresponde al molinero; viene del árabe makila o medida y sirve para denominar el sistema de pago en los molinos: el molinero muele el trigo y cobra por su servicio quedándose con una parte de la harina obtenida. En León se tiene referencia a que el cobro era de un celemín por cada quilma de trigo, o saco . Es decir, por cada 80, 85 kg de trigo cobraba unos 6,5 kg de harina

Documentación:

BOP de León de 19 de septiembre de 1956, p 4

PABLO ZAPICO GUTIÉRREZ: Inventario de los molinos de la provincia de León en el catastro de Ensenada y en los diccionarios de Miñano y Madoz. Tesis doctoral. Universidad de Valladolid

AGUINALDO Y ENRAMADOS EN EL MUNICIPIO DE SARIEGOS

El aguinaldo es conocido como un regalo o propina que se hace en Navidad. Su origen es muy antiguo y proviene de los pueblos celtas, se llamaba “eguinad” que era, en realidad, un regalo por el año nuevo que se hacía con la pretensión de desear buenos augurios para el año que empezaba. Este regalo consistía generalmente en frutas y nueces de la zona, y así se conservó en la mayoría de los pueblos de nuestra provincia hasta principios del siglo XX.

Los romanos también entregaban regalos al comienzo del año tanto los padrinos a sus ahijados como las personas de clases altas a sus trabajadores, que podían ser obsequios materiales o dinero.

Los primeros vestigios escritos de la palabra aguinaldo con el sentido de “regalo” comienza en castellano aparecen en los albores del siglo XV, siendo utilizada ya por el Marqués de Santillana en uno de sus refranes: “De casa de ruin, nunca buen aguinaldo”.

El aguinaldo o entrega de obsequios al comienzo del año, es una costumbre universal que, no obstante, se diversificó en diferentes modos según las edades y también la relación entre quien da y quien recibe, así existió hasta hace muy poco el aguinaldo en modo tanto de propina como de dulces a los trabajadores a domicilio: carteros, lecheros, barrenderos,… al policía local también; por otra parte, está la entrega de pagas extraordinarias o de la cesta de Navidad de los empresarios a sus trabajadores y en España se extendió la costumbre de los Reyes Magos para entregar a los niños juguetes por parte de sus padrinos y padres.

La solicitud de aguinaldo por parte de los trabajadores se conservó en la ciudad de León hasta bien entrados los años 60, y lo hacían entregando en las casas una pequeña postal de felicitación con una imagen que hacia referencia a su profesión, similar a estas, que tomamos de la Biblioteca Nacional:

La diferencia entre el aguinaldo, que se conserva hasta nuestros días, y el regalo de Reyes, es que aquél se da a cambio de un deseo de buenos augurios para el año que comienza, por ello, se entregaban ya desde año nuevo, aunque en ocasiones se adelantó incluso a la Noche Buena.

En el municipio de Sariegos se conservan en la memoria de algunos mayores el peculiar aguinaldo que pedían los mozos de casa en casa, unido a otra tradición que se extendió más en el solsticio de primavera que consistía en enramar las casas de las novias o las chicas que les gustaban, que en ocasiones no tenían conocimiento de estos sentimientos por parte del chico. En esta ocasión se enraman todas las casas donde se va a pedir el aguinaldo aunque, los informantes nos cuentan que se hacía con más esmero en las casas donde habitaban las chicas.

ENRAMADOS Y SOLICITUD DE AGUINALDO POR LOS MOZOS DE POBLADURA DEL BERNESGA EN AÑO NUEVO

Nos lo transmite Patricio García Álvarez, que nació en 1936.

“En Pobladura, al igual que en otros pueblos de la zona se llevaba a cabo la tradición de poner “los ramos” el día de Nochevieja. Esta tarea sólo la realizábamos los mozos.

“Así que el día de San Silvestre después de cenar se iba al baile y cuando se terminaba, sobre las 23:00- 23:30, se acompañaba a las novias, quien las tuviera y a continuación entre risas y cachondeo íbamos a los pinares que quedaban cerca del pueblo.

“Como no había ni por asomo sistema de alumbrado alguno llevábamos una linterna para no caernos. Se procuraba cortar la rama que menos daño hiciera a la guía principal del árbol; y una vez cortados a continuación se procedía a ponerlos.

“El primer ramo se colocaba en la Iglesia y si había párroco en el pueblo, el siguiente era para su casa. Una vez hecho esto ya se empezaba a repartir por todas las casas. Era una tarea ardua ya que teníamos que ir cargados con los fejes de pinos y escalera porque si la casa era de planta baja se ponía en el tejado delante de la puerta, y si era de planta alta se le ponía en un balcón o ventanal.

“A la vez que se colocaban se cantaba una canción que era típica de estas fechas y que todavía muchos del pueblo nos acordamos de algunas de sus estrofas.

“Ante todo este ritual la gente de Pobladura no salía de sus casas. Era al día siguiente en Año Nuevo cuando otra vez los mozos íbamos a pedir. Lo que nos solían dar era: chorizo, huevos, algo de matanza, dinero… con todo esto y algo más que se compraba con el dinero sacado se hacía una comida en la casa de alguno del pueblo que tuviera sitio para tantos mozos.

“En el pueblo de Sariegos también se ponían los ramos el día de Nochevieja. Iban al monte los cortaban y los bajaban en un carro. Esa noche los ponían en todas las casas y cuando acababan tomaban unas sopas de ajo o chocolate. Al día siguiente pasaban por las casa para recoger el aguinaldo que se trataba de dinero (ya en épocas recientes) y al final del día los mozos se reunían y con el dinero recogido se organizaba la fiesta de San Juliano del día 7 de enero

EL AGUINALDO DE LOS MOZOS DE CARBAJAL DE LA LEGUA EL DÍA DE REYES MAGOS

Herminio Blanco, natural de Carbajal de la Legua, nos informa de esta bonita tradición en Carbajal hasta los años 50:

“Los jóvenes del pueblo pedían a los vecinos el aguinaldo el día de Reyes por la mañana. Para ello, habían colocado previamente ramos verdes, de pino, en las casas del pueblo .

“Se iba de casa en casa cantando una canción que, como la de Noche Buena, . Se esperaba la entrega de cualquier obsequio. que sería en forma de dinero o de comida (fruta, huevos, embutido casero,..)

“Terminada la ronda, se nombraba un cocinero mayor y dos ayudantes entre los miembros del grupo que se encargarían de preparar una cena para el sábado siguiente. Al término de la cena se emparejaban chicos y chicas, mayores de 18 años, solteros y sin límite que serían compañeros durante el domingo siguiente, lo que les comprometía a bailar con la chica, invitarla en la “tasca” o, incluso, llevarla al cine.

En estas actividades se iban integrando los adolescentes al llegar a la edad de 12 años así, progresivamente iban dejando los juegos de niño e iniciaba la entrada a mozo, significando ello el poder participar en actividades ya consideradas de mayores que hasta entonces tenía vetadas.

De origen muy antiguo y de épocas precristianas, esta tradición está relacionada con los ritos solsticiales del invierno para atraer hacia el hogar a los espíritus protectores y fertilizantes que viven en la vegetación.

EL RAMO LEONÉS Y SU VERSIÓN TRADICIONAL DE POBLADURA DEL BERNESGA

Cada vez es más habitual ver colocado el ramo leonés en nuestros hogares, negocios o escaparates.

Originariamente se llamaba “el canto del ramo” y estaba ligado bien a la Navidad bien a los patronos de cada pueblo. Consistía en unos cantares a los que se acompañaba una ofrenda que solía ser de velas, frutas y dulces sencillos; esta ofrenda se colocaba sobre un bastidor que tenía muchas formas, siendo la triangular la más excepcional.

Los modelos más arcaicos de ramos navideños fueron ramas cortadas de árboles, por lo general de hoja perenne. Estos soportes fueron sustituidos en el tiempo por otros ya de madera que hacía algún vecino artesano del pueblo. La forma del ramo podía ser: romboidal, redondo, cúbico, triangular, vara de madera alta, circular de copa o de rueda,”rastru“, “la margaritina“, cola de pavo real o cubo.

El canto de ramo y el ramo de madera con las ofrendas era de uso exclusivo de las iglesias.

El ramo leonés se cantaba a la Virgen o al Nacimiento (en la Navidad), o a cualquier santo (fiestas patronales). Normalmente era cantado por niñas que, desde la puerta de la iglesia se iban acercando al altar portando la ofrenda del ramo La primera documentación escrita de que disponemos se remonta al siglo XVIII.

Según diversos investigadores en la materia, el nuevo enfoque que se le está dando sacándolo del uso de dentro de las Iglesias a otros entornos es de sólo quince años atrás.

Los ramos tradicionales de las iglesias, en la Navidad, se decoraban con flores de papel de seda, ya que en el invierno no había flores naturales.

Cuando se adorna un ramo se le llama “vestir el ramo”.

La existencia del ramo más antiguo que se conoce sobre nuestro municipio es el de Pobladura del Bernesga. La Asociación Sociocultural “La Panzuela” en el año 2006 se puso en contacto con una mujer vecina de Pobladura que vivía en Madrid que tenía 90 años, Matilde Aller.

Matilde contó que el ramo era un triángulo invertido, eso llamó mucho la atención porque lo que se ha dado a conocer es un ramo triangular con el pico hacia arriba. Preguntándole el motivo comentó que era porque la iglesia de Pobladura era muy pobre y tenía muy pocos recursos, las velas iban prendidas por la mecha a una pequeña puntilla y se entregaban como ofrenda para su uso durante el año, no servían como adorno. No tenían por qué ser doce velas. También contó que para decorar el ramo lo hacían unos días antes usando flores de papel de seda de colores y ponían alguna cinta. No se acordaba de que se pusiera nada más. Lo ensayan las niñas que iban al colegio y lo cantaban el día de Navidad.

Matilde Aller, se acordaba perfectamente del cantar y redactó con ayuda de su hija todas las estrofas. Desde el año 2006 hasta la actualidad cada 25 de diciembre las mujeres del pueblo lo cantan antes de comenzar la misa.

Este testimonio fue de gran valor porque en nuestra zona apenas hay testimonios escritos sobre el ramo en los inventarios de la Iglesias y ya la gente de más edad no se recuerda porque hace más de 60 años que se dejó de cantar. El 25 de diciembre de 2006, las mujeres de Pobladura recuperan por primera vez el ramo de Navidad que recordaba Matilde y desde esa fecha se sigue cantando.

Canto del Ramo en Navidad de 2006 por las mujeres de Pobladura tras la recuperación de la letra.

En la actualidad, tanto en la provincia de León como en la capital se ha adaptado el ramo leonés como seña de identidad.

El Ayuntamiento de Sariegos se suma a la Navidad leonesa colocando dos ramos desde el año 2019, en el interior y en el exterior del edificio.

La forma de vestir el ramo, de decorarlo, cada vez es más diferente aunque hay unos elementos comunes que se suelen repetir. Las cintas de colores ( predomina el color rojo y verde), las velas ( suelen ser 12), dulces derivados del pan ( roscas y rosquillas), frutas (naranjas, manzanas, telas ( puntillas blancas y mantos del ramo). En el municipio de Sariegos, cada vez más familias se suman a la colocación de un Ramo Leonés en sus hogares.

Ramos de las familias del municipio de Sariegos que en 2020 decoran sus casas por Navidad.

LA MATANZA DEL GOCHO EN EL MUNICIPIO DE SARIEGOS. NUESTRAS ANÉCDOTAS.

En nuestro municipio, como en toda la provincia de León, era esencial tener un gocho que alimentar durante todo el año para luego sacrificar y poder disponer en la despensa alimentos para pasar el invierno. Algunas familias, incluso, podían cuidar varios que luego llevaban al mercado a vender.

Al gocho se le conocía con varios nombres: cerdos, marranos, cochinos,… pero en nuestra zona empleamos con más frecuencia el de “gocho”.

Foto del año 1945 en que una familia de Carbajal de la Legua al completo y algunos vecinos se dirigían al mercado de León para la venta de un cochino.

Las condiciones de vida eran muy diferentes a las actuales, las familias disponían de varios animales para su sustento, entre ellos algún cerdo. El lugar que ocupaban en el corral se llamaba la cubil, allí se le alimentaba con todos los restos vegetales de la comida de la familia, generalmente se cocían antes de dárselo: restos de frutas, que antes sólo eran manzanas, restos de patatas, de berzas y de pan, fundamentalmente.

Se sacaba a las hembras hasta donde estaba el macho para que las cubriese. Las mujeres de Sariegos solían llevarlas hasta casa de Laureana, en la foto camino de Pobladura donde también se llevaban..

A pesar del progreso y de todos los adelantos, la matanza del cerdo sigue siendo el gran acontecimiento de otoño en la vida de muchas familias en nuestro municipio, como atestiguan algunas fotos que presentamos a continuación realizadas en las fechas en que este documento se redacta.

En septiembre, cuando el cerdo pesa 50 ó 60 kilos de peso, se le capa para que pueda llegar a alcanzar mas de 100 kilos. Además, los gochos machos si no se capan pueden dar problemas de mal sabor, se dice que sabe a verraco[1].

La noche anterior de la matanza se deja ayunar al gocho para que las tripas estén limpias.

En el otoño se compran las cebollas para las morcillas, si no se han cultivado en el huerto propio. Se prefieren las que en León se llaman “de horco”.

Dos o tres días antes de la matanza se compran los aliños y otros elementos para los embutidos: pimentón, pimienta para los salchichones, ajos, los mazos de tripas, sal gruesa, hogazas de pan para las morcillas, hilo para atar los embutidos, que serán de colores para identificar los salchichones, las morcillas, los chorizos picantes y los dulces. Las tripas, que hoy en día se compran (son de ternera), se meten en una cazuela con agua para desalarlas y ponerlas suaves y hay que darles la vuelta bajo un chorro de agua fría, lo que hacen las mujeres con mucha maña.

Antiguamente se usaban las tripas del propio gocho. Las mujeres iban a lavarlas a la orilla del río en Carbajal o en las fuentes. En Pobladura se lavaban en “La Fontanilla” porque el agua estaba más caliente que en el resto .En Azadinos las mujeres iban a lavarlas a “La Reguera” y las que vivían en el Barrio de Arriba solían ir a la zona de “Fuentes Grandes” . Las mujeres de Sariegos las lavaban en la zona de “Los Casarones“. Era una tarea ingrata pues el agua ya llegaba muy fría de las montañas; si el invierno se adelantaba, había que romper el hielo para poder lavar.

Recreación del lavado de tripas en fuentes y ríos.

También, previamente, se preparaba todo el instrumental necesario pues los chuchillos debían estar afilados y todo muy limpio: artesas, morteros, las máquinas de picar y embutir, calderas que eran de cobre y muy grandes, tablas para cortar, …

Se preparan, igualmente, los lugares para el trabajo, y se cuelgan los varales que han de sostener chorizos, salchichones y morcillas; también se prepara el lugar donde algunos embutidos serán ahumados, para su mejor conservación, evitar así la mosca y procurar su secado más rápido. El sabor a humo acabó constituyendo un valor en sí mismo para la mayoría de las familias.

El día que se mataba el gocho, ya al atardecer, las mujeres iban preparando las cebollas, pelándolas y partiéndolas en trozos menudos, y se pelaban los ajos para al día siguiente preparar jijas y mondongo. Igualmente, se partían las hogazas como “para sopas”.

El gocho se coloca en un banco de madera que siempre es el mismo para tal fin. Para sujetar al gocho se necesitaban tres o cuatro personas fornidas. Normalmente, en cada pueblo había un matarife al que se le pedía acudir para matar al cerdo por su buen hacer, pero también en cada familia había un hombre que se especializaba en esa tarea.

Se le clava un cuchillo en la yugular y rápidamente, la dueña de la casa o la mujer en quien delegue coloca un cubo para recoger la sangre a la que no se para de dar vueltas para que no coagule pues será la base de las morcillas. En algunas ocasiones se hace una prueba con la sangre friéndola en fiyuelas de sangre, o cociéndola en tacos más gruesos que se podía guisar luego con vísceras y mucha cebolla.

Una vez muerto el gocho y retirado el cubo con la sangre se le quema ligeramente la piel (se chamusca) antes con unos cuelmos encendidos, hoy se pueden utilizar sopletes, para que quede bien limpio de pelos y desinfectado, después se raspa para quitar toda la piel chamuscada. Para raspar bien al cerdo se utilizaban restos de tejas viejas, de guadañas rotas,.. y más actualmente se preparaba un instrumento con las chapas de las botellas de refrescos.

Una vez limpio, se cuelga al gocho por las patas de atrás, dejando la cabeza colgando, para que pierda los restos de sangre y poder trabajarlo con higiene. Se le da un corte longitudinal a lo largo de la tripa y se vacían todos los intestinos y las vísceras y se limpia por dentro.

La vejiga del gocho se dejaba para el entretenimiento de los niños, y pronto desaparecía de la vista.

Del hígado se corta un trozo que, junto con un trocito de carne se lleva al veterinario para que analice no tenga triquina pues es el lugar más fácil para verlo.

El gocho así limpio se solía dejar una noche y ya a primera hora del día siguiente se corta en piezas, se “estaza”. Se van separando las partes de carne de los huesos, algunos de ellos se usarán para hacer botillos (en el Bierzo) o yoscos (en la Montaña Occidental). Algunas partes de hueso como las costillas también se pueden adobar y colgar para curar y comerlas durante el invierno.

Algunas piezas grandes como el lomo o los jamones se pueden dejar enteros para curar. Si el invierno viene húmedo es probable que los jamones no curen bien y por ello se opta por picarlos y emplearlos para los salchichones.

La carne del despiece hay que dejarla limpia de manteca.

Una pieza que se coge con mucho cuidado es la que conocemos con de nombre de manto, es una especie de red de grasa muy fina que cubre las vísceras en el vientre del cerdo.

Toda la manteca se pone a derretir en la cocina vieja que también llamamos aquí cocinacha. Tiene muchos usos: para las morcillas, para las pastas de la matanza que luego se conocieron como “nevaditos” y que antiguamente era el único dulce de la Navidad, lo restos peores para hacer jabón… Los trozos más duros que quedan al derretirse se llaman chicharrones y se pueden utilizar en unas tortas de pan planas a las que se añadían y sobre las que se espolvoreaba un poco de azúcar por encima, o para hacer las migas que llaman del pastor, añadiéndoles en la sartén unas migas de pan y un poco de azúcar.

FABRICACIÓN DE EMBUTIDOS

Las mujeres mezclaban la manteca derretida con las cebollas y el pan y se hacía el “mondongo” para las morcillas que luego se embutían en tripas gruesas y atadas cortas. En León se hacían de dos modos según los lugares, bien se cocía el mondongo y luego se embutía o bien se embutía y luego se cocían las morcillas; en este caso, era conveniente picarlas bien por varios puntos para que no se abriesen en la cocción. Luego se colgaban en los varales dispuestos para ello y se utilizaban en los primeros meses del año bien para comerlas fritas o bien en los cocidos y potajes de habas.

Los chorizos: Con la carne bien picada y con mezcla de tocino se preparan las jijas o picadillo, que llevan su parte proporcional de sal, ajos machacados y pimentón, al gusto de cada familia pero también lo suficiente para que los chorizos no se estropeen. Se deja este picadillo en una artesa, dándole vuelta cada poco para que el pimentón y la sal se distribuyan por igual. Normalmente se embuten al tercer día de la matanza. Se dejan reposar toda la noche bien tapado con una tela blanca de lino o algodón, y sobre ellas se hacía una cruz para protegerlas y que no se estropeasen.

Los chorizos se podían hacer con diferente grado de picor, al gusto de cada casa. Se ataban más cortos si se empleaban para el cocido, normalmente se utilizan más frescos y se ataban en tripas más largas si se iban a dejar curar para comer en crudo.

En ocasiones, se les echaba callos a los chorizos, y entonces se llamaban longanizas.

Salchichones: Para hacer el salchichón se emplea la carne de la pata que se puede curar para jamón. La familia decidía si utilizar estas patas para curar jamones o hacer salchichones. Si el año venía húmedo solían decantarse por el salchichón pues el riesgo de que el jamón se estropease era muy grande. Al igual que los chorizos se preparan con la carne bien picada y tocino, pero en lugar de llevar pimentón, llevan pimienta, que solía ir machacada en parte y en grano otra parte, y un vasito de vino blanco.

Chorizos y salchichones cuelgan de los varales para ser ahumados. Han de durar todo el año así que la dueña de la casa irá distribuyendo con mesura.

Lomo: El lomo se podía curar untándolo bien de agua con sal pimentón, se dejaba una noche con esta salazón y luego se colgaba. También se podía embuchar.

Jamones y paletillas se curaban dejándolos reposar una noche en agua con sal. Al día siguiente se les ponía una piedras encima para que soltasen toda el agua y restos de sangre. Después se colgaban para su secado.

Tocino El tocino era un bien apreciado pues siempre se echaba un buen trozo al cocido; eran tiempos en que el trabajo físico era mucho y no había miedo al colesterol. También se curaba la panceta, untándola de sal y colgándola al humo. Durante los días de la matanza los torreznos eran muy apreciados.

La manteca que no se utilizaba se guardaba en cazuelas de barro (en algunos lugares de la provincia de León se metía en la vejiga). También se empleaba para hacer el jabón de la familia, mezclándola con sosa y agua caliente. No había otro jabón, y siempre se encontraba algún trozo en los lavaderos o al lado de algunas piedras en las pozas de los ríos donde se iba a la lavar la ropa.

LA COMIDA DURANTE LA MATANZA

En los días que duraba la matanza se comían las partes del cerdo que peor se conservaban y también las pruebas de los picadillos (jijas) o del mondongo de la morcilla.

Normalmente las pruebas se tomaban a modo de “tapa” o entrante antes de las comidas. En la comida se tomaba el hígado encebollado, en ocasiones con sangre cocida, y también partes más pequeñas del lomo como el solomillo.

Este capítulo merece mención aparte, por su gran valor culinario, lo dejaremos para otra ocasión.

Picadillo preparado para su degustación.

ALGUNAS ANÉCDOTAS QUE NOS HAN CONTADO L@S VECIN@S DEL MUNICIPIO

En la actualidad, ya hay pocos vecin@s que realicen la matanza en sus domicilios, pero es cierto que en sus recuerdos todavía quedan muchas anécdotas tanto vividas como algunas que oyeron que se dieron en esta zona. Algunas de ellas son las siguientes:

No era muy habitual que sucediera, pero siempre se oía en la zona que algún gocho, pensando que ya estaba muerto, se salía del banco y empezaba a correr huyendo antes de que se le chamuscara. A los hombres les tocaba ir corriendo detrás de él para volverlo a llevar a su sitio.

Cuando llegaba el Domingo de Resurrección y se recogía el agua bendita, además de esparcirla por todas las habitaciones de la casa, se echaba en las cuadras y sobre los animales para protegerles.

Los niños esperaban con expectación que sacaran la vejiga para así llenarla con aire y jugar a la pelota.

Para que la carne su cure perfectamente existe la costumbre de hacerle una cruz cuando el picadillo está reposando en la artesa y se le tapa con una sábana de lino o algodón blanca, con la idea que sirva para proteger la carne.

Si la mujer tenía la menstruación se le prohibía, durante esos días, acercarse a las tareas de la matanza. Existe la creencia de que si lo hacía se estropeaba y eso provocaba que no hubiera alimento para el resto del año.

Uno de los momentos delicados en el proceso de la limpieza del gocho era separar la bilis del resto del hígado, ya que si se rompía , el hígado habría que tirarlo por el sabor que podría dejar.

Entre la matanza del primer gocho y del segundo se tomaban “las diez” que fundamentalmente se trataba de embutido: chorizo, lomo, queso, jamón.. acompañado de pan y vino. Era una manera de coger fuerzas para afrontar la mañana y el trabajo que quedara por hacer. También si sólo se mataba uno, al término de las tareas principales.

Durante toda la matanza era habitual tomarse unos chupitos de orujo, que siempre estaba a mano para cualquier momento de reposo. La matanza siempre debía de realizarse en lugares fríos para que la carne no se estropease (no la picase la mosca) y requería buenas constituciones físicas para soportarla. El momento de matar era más dinámico, pero remover el picadillo o embutir era tarea que hacía pasar mucho frío y el orujo servía para engañar al cuerpo porque, ya sabemos que calor no da.

Cuando se colgaba el gocho sobre una viga y se le dejaba que enfriase la carne antes de estazarle se le ponía debajo del morro un caldero, una lata , una pota…. para que fuera la sangre para allí y no manchara el suelo, y se le ponía en la parte de la mandíbula un trozo de madera para que quedara abierta.

Existía la costumbre de dar la prueba a la gente con la que existía amistad . Consistía en darle un poco de todo: carne, asadura, picadillo. Que alguien te llevara “la prueba” era recibida con gran alegría porque había un componente de generosidad.

Si el animal era hembra unos meses antes se le controlaba para que no coincidiese el día de la matanza de cuando estuviera berrona.

Era común los días de la matanza freír filetes de la carne del cerdo y el bazo, encima de la chapa de la cocina de carbón.

REFRANES DE LA MATANZA

Por San Martino mata la vieja el cochino.

Por San Martín, mata tu gorrín y destapa tu vinín

A todo gocho le llega su Samartino.

Con ayuda de mi vecino mató mi padre un cochino.

El ajo fino, por San Martino.

Por San Martino, mata el pobre el cochino y por San Andrés, el rico los tres.

Cuando se mata el gorrino, no se va a la escuela.

No llenarás bien la panza si no haces buena matanza.

Gracias a todos los informantes y a las personas que han facilitado fotos de algunos de los procesos.

[1] Verraco, al cerdo macho que se destina a la reproducción